Las aguas más profundas
María Cristina Santiago
Buenos aires
LA PREGUNTA
a jean noel grau
instante de contemplar
una perdiz cordillerana
y sus hijitos
mientras beben
en un hilo de agua
dueña del momento
me entrego al goce
de abrevar
en la alianza
que hace la montaña
con el valle, milagro
donde los dorados
estallan y se posan
los ojos en un solo
rasguño al infinito
Ave naturaleza, mi querido
me aquieta con la mano
en el hombro. No es
necesario reconocer la hebra
que anuda muerte y vida
Hay un estallido
en la imagen. Lo indecible
está enfrente, en esas altas
cumbres, la palabra callada,
no soy más que una boca
que tacha
el gesto innecesario.
¿Qué de la eternidad?
sino un poco de nieve,
los glaciares, el agua
del cuaternario nos bebemos
Así -niña- me dicen-
no habrá riquezas
par
a guardar
en los museos
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